Parte I
Jamás pensé volver a sentir esa pasión que alguien, alguna vez me había arrebatado... y digo alguien porque nunca supe su nombre real. La poca confianza que podría tener con un amante y en mí misma, desapareció de una manera súbita.
Recuerdo perfectamente el 12 de enero de 2017, en la ducha de un hostal del Londres más hermoso y gris, llorando, sollozando para que mis padres ni mi hermana me escucharan y me preguntaran del "por qué" estaba así... sí, me gustaría saberlo a mí también... ¿por qué?. Esta parte de mi historia no la he sacado nunca a la luz, demasiado dolorosa, demasiado vergonzosa... ahora la conoces tú también. Guárdame el secreto...
En octubre del año anterior, tras mi cumpleaños, por el messenger de Facebook, me habló un chico bastante lindo, pero no muy mi tipo, moreno, ojos castaños (enormes), pelo alocado rizado y castaño. Su cara era angulosa, sus labios carnosos, pero en lo que más me fijé fue en su personalidad, me atraía demasiado. Se presentó como Lucas, psicólogo de 30 años en Madrid, yo tenía 26 y vivía en Canarias. Lo recuerdo todo vívidamente, como si fuera ayer... fue tan intenso, tan pasional, tan doloroso...
Hablábamos a todas horas, todos los días, de todo... recuerdo las risas, las conversaciones serias.. y las noches. Había noches en las que me dormía mientras su voz susurraba mi nombre o me leía con cariño y suavidad La Historia Interminable. Y cuando no podíamos dormir, hablábamos de sexo hasta el amanecer, orgasmos tras orgasmos, sentía sus manos por todo mi cuerpo, toda su piel, su aliento, y todo esto simplemente hablando a través de un móvil... y de pronto, el despertador nos decía que tocaba volver a la realidad.
En una ocasión estaba hablando con él y me contactó un chico con el que había tonteado por el mismo medio, pero que había desaparecido hacía mucho tiempo, se llamaba David. Me hablaba al mismo tiempo que Lucas, exigiendo un poco de mi tiempo, y se lo di, porque con Lucas podría seguir hablando. De pronto Lucas cortó la conversación conmigo ese día porque me notaba "ausente", que se notaba que estaba hablando con otra persona... me dolió, pero me disculpé y desmentí ese momento. ¿Por qué me disculpé?
Después de todo ese jaleo, Lucas volvió a ser el mismo, un día de diciembre, antes de Navidad, antes de colgar, me dijo un "Te quiero". Y ahí desapareció. Nunca le vi, nunca tuve su número, le conté todo de mí, me abrí en canal... y nunca supe nada de él. Me destrozó mi paz mental y mi corazón.
Tras volver de mi viaje a Londres, la vuelta a la realidad. Tras mandarle mensaje tras mensaje, decidí rendirme... no le volví a escribirle. Curiosamente, mi amigo David, había vuelto en febrero. El chico por el que se había molestado Lucas por ausente. Hablábamos de todo un poco y él me notaba "rara". Le conté que me había enamorado y había salido muy mal. Después de unos días hablando con él, me dijo que echaba de menos cuando antes hablábamos de sexo, y de vez en cuando me insistía en hablar de eso. Un día me apeteció, necesitaba desconectar de Lucas, no pensar más en él, centrarme en mí. Lo único que le pedí es que habláramos por teléfono, al principio no le gustó la idea, pero al final, cedió. Cuando descolgué el teléfono y habló... me paralicé, mi cuerpo empezó a temblar, me ardían los ojos y no contuve las lágrimas.
Lucas y David, David y Lucas, eran la misma persona, había jugado conmigo de la manera más cruel que alguien había hecho conmigo. Los bloqueé a ambos, enviando un último mensaje de despedida, necesitaba desahogarme, soltar este dolor de alguna manera. Lo envié a ambas cuentas, donde lo leyera primero.
Me cerré completamente a enamorarme de nuevo.
Han pasado 7 años y de alguna manera mi mente lo había escondido en un cajón muy profundo, a veces lo recordaba, aún pensando en el "¿por qué?" una pregunta que jamás sería respondida. He tenido amantes malos, no tan buenos y otros muy buenos, pero nunca he sentido la pasión y el deseo que sentí por Lucas...
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